De la misma manera que sol es vital y necesario para la salud, su exceso también puede ser muy peligroso y perjudicial. Elegir bien la protección correcta para tu piel es realmente importante: veamos por qué.

 

No es sólo sol todo lo que reluce

El 50 % de la luz visible del sol es la que nos permite ver y diferenciar las formas, el 44 % sería radiación invisible infra-roja, que proporciona el calor y el 6 % restante serían la radiación invisible ultravioleta (UV) formada por tres tipos de rayos: UVA, UVB y UVC, siendo los dos primeros los más dañinos por su alcance y capacidad de penetración.

Los UVA, suponen el 95% de la radiación ultravioleta que llega a la superficie terrestre y por tanto a nuestra piel. Atraviesan las nubes, el cristal, la ropa y la dermis, llegando así a las capas más profundas de la piel donde generan los radicales libres que provocan la mayor parte del daño celular, como envejecimiento prematuro, arrugas y manchas.

Los UVB constituyen el 5% de la radiación ultravioleta y aunque son los responsables del bronceado, también lo son de las quemaduras solares. Los rayos UVB son además fácilmente reflejantes; su concentración aumenta un 17% más cuando se está en la arena, el agua o la nieve y pese a que sus daños no se presentan inmediatamente, son los causantes de lesiones importantes como el cáncer de piel. Dañan la epidermis más superficial y su intensidad varía de acuerdo a la estación y la hora del día.

Recuerda que una buena crema de protección solar es una medida imprescindible de precaución contra la radiación solar.

 

Qué nos indican exactamente los filtros de protección solar

El grado de protección frente a las radiaciones UVB, conocido como FPS (factor de protección solar) o también llamado IPS (índice de protección solar) se refriere a la capacidad que tiene el producto para filtrar el paso de los rayos solares. El grado de FPS nos indica el número de veces que el foto-protector aumenta la defensa natural de la piel frente al eritema (enrojecimiento). EL FPS es, por tanto, la medida de la eficacia de los filtros UVB que además debe que añadir un mínimo de filtros UVA -*por lo menos un tercio del factor de protección solar declarado-, en cuyo caso, los productos llevan también el símbolo UVA en su envase.

*Por ejemplo: Un protector solar con un SPF 30 tendría que llevar factor de protección UVA mínimo de 10

 

Elige bien el factor de protección solar de tu crema

Para elegir el SPF idóneo tenemos que tener en cuenta diferentes factores que varían según cada persona, como la sensibilidad a la luz, el tipo de piel, así como el tiempo y el lugar de la exposición. Es además importante que tenga buenas condiciones de absorción y reflexión de los rayos UV para garantizar la defensa de todas las capas de la piel y nos protejan tanto de los UVA como de los UVB.

 

¿Qué pautas recomiendan los dermatólogos para protegerse del sol?

– Las primeras exposiciones deben ser graduales.

– Utilizar sólo cremas con filtros solares con protección UVA y UVB.

– Aplicar generosamente el producto una hora antes de la exposición al sol sin olvidar las zonas más sensibles.

– Repetir la aplicación después de nadar o transpirar.

– Proteger a bebés y niños de la exposición directa al sol.

– Evitar que las cremas solares sufran recalentamiento excesivo ya que puede afectar a las propiedades de sus filtros y mermar su factor de protección solar.

– Utilizar una loción hidratante después de tomar el sol como nuestra After Sun Balm.

Recuerda estas indicaciones para disfrutar del sol de manera responsable y segura este verano.